Aire libre

El Castañar del Tiemblo muestra toda su belleza en otoño

Colores dorados, árboles centenarios con extrañas formas donde puedes entrar dentro, suelo lleno de castañas, erizos graciosos, caminos accesibles y una ruta fácil es todo lo que ofrece el Castañar del Tiemblo en otoño, la mejor época del año para visitarlo. Eso sí, también es en la que más gente lo visita y en la que se cobra por acceder. Aún así, merece la pena. Os contamos todo lo que tenéis que saber para ir.

Lo primero a tener en cuenta es la hora. Se debe madrugar si queréis introducir el vehículo en el interior. Si llegáis más tarde de las 10.30 horas es posible que las entradas ya estén cortadas y tengáis que subir en autobús, pero su frecuencia es escasa y las colas excesivas. El acceso se realiza desde el propio pueblo de El Tiemblo (está bien indicado) y una vez superado el control hay que recorrer un camino de tierra, con algunos baches, hasta el parking de área recreativa del Regajo. La entrada tiene un coste de 6 euros vehículo privado y 2 euros por adulto. Los niños no pagan tasa.

Inicio del sendero dentro del Castañar

Una vez allí te indican donde aparcar, seguramente en un camino, y ya se puede acudir al inicio de la ruta. Al principio veréis mucha gente, pero poco a poco se van repartiendo y el camino no es tan agobiante. La senda es circular y comienza en el puente de madera del área recreativa. Luego no hay pérdida, siempre que sigas los carteles. Es una ruta circular y te recomendamos que la realicéis empezando por la derecha.

Tomaros el paseo de forma tranquila y explicar a los niños como salen las castañas. Les hará mucha gracia los erizos, aunque deben tener cuidado para no pincharse, e indicarles que esos frutos son los alimentos de los animales, por lo que no deben llevarselos.

Alguna de las castañas que se pueden coger

Ir observando también las formas curiosas de los árboles. Muchos están huecos y puedes acceder dentro. Otros son retorcidos o forman comunidades estando juntos. En general, altos, algo que nos sorprendió. Y por supuesto, el ejemplar que no podéis dejar de ver es el denominado “Abuelo” con más de 500 años y 19 metros de diámetro. Está vallado para no ser dañado. A él se llega, tras superar el refugio Majalavilla, una pequeña construcción de piedra, bien conservada y diáfana en su interior.

Desde este punto, el camino es recto y sigue el cauce del río , hasta que, en un momento determinado, el Castañar se queda a mano izquierda y al otro lado existe una zona de pradera. En ellas se puede tomar un tentempié o seguir hasta el fin de pista, donde existe otra zona abierta de descanso. Desde ella, vuelve la ruta. Tener en cuenta los carteles. El aspa indica que el camino está cortado. Podéis adentraros un poco para contemplar zonas no masificadas y donde habrá más castañas, pero siempre deberéis volver luego a la senda.

Refugio de Majalavilla

La vuelta se realiza por los castaños del Resecadal hasta llegar de nuevo al aparcamiento. Es una zona frondosa, con el suelo cubierto de hojas, con ejemplares centenarios, enormes, de formas divertidas, donde es fácil imaginar hadas y duendes.

En total, la ruta tiene siete kilómetros y su dificultad es muy fácil. Incluso se puede hacer con carrito. Se recomienda llevar comida, agua y algo de abrigo aunque haga sol, porque en las zonas frondosas hace siempre fresco. Se pide no abandonar las rutas para no dañar el entorno y hacer picnic en la zona inicial habilitada para ello.

Uno de los troncos huecos

Si os gustan nuestras propuestas al aire libre os dejamos otros enlaces que os encantará este otoño

Hayedo de Montejo

Cascada del Hervidero

La zona de la Hiruela

Chorrera de Despeñalagua desde Valverde de los Arroyos 

You Might Also Like

No Comments

    Leave a Reply