Aire libre

Chorrera de Despeñalagua desde el pueblo de Valverde de los Arroyos

  • Una ruta de senderismo fácil desde uno de los pueblos más bonitos de España
  • Se trata de uno de los máximos exponentes de la arquitectura negra de Guadalajara

El otoño es una de las mejores épocas para el senderismo, por los colores que muestra el campo y una climatología suave. Si además, se suma el encanto de uno de los pueblos más bonitos de España, el éxito está asegurado. Este es el caso del camino a la Chorrera de Despeñalagua desde el pueblo de Valverde de los Arroyo, uno de los máximos exponentes de arquitectura negra de Guadalajara, aunque sólo a 130 kilómetros de Madrid. Os explicamos esta ruta, una gran opción de excursión para realizar en el Puente del Pilar.

Valverde de los Arroyos está incluido dentro de la Asociación de los Pueblos más bonitos de España por su conjunto arquitectónico, muy cuidado, y el mantenimiento de costumbres rurales. En él, cada detalle está medido y en su plaza encontrareis a vecinos vendiendo productos propios de la tierra. En otoño estos son castañas, nueces, fruta…

Plaza del pueblo

Su núcleo es peatonal, por lo que deberéis dejar el coche en las afueras del pueblo y contemplar el conjunto dominado por el uso de la pizarra. Una vez dentro, llegar a la plaza será fácil, donde podréis contemplar también la iglesia de San Ildefonso. Desde allí hay que seguir ascendiendo hasta el campo de fútbol, desde donde parte el camino hasta la chorrera.

La ruta empieza en una zona de huertos, con sombra y castañas. Recogerlas divertirá mucho a los menores. Luego se sale a campo más abierto, sin sombras, por lo que es recomendable llevar gorro y crema protectora. Este tramo es el más duro, aunque la vista de pico del Ocejón durante todo el trayecto es preciosa. No descendáis hasta el río, porque el camino va por la zona alta en este primer momento, guiándoos por el canal de riego. Además, se verá la pared de la chorrera al fondo, aunque al principio no se distinga bien.

Imagen de la chorrera desde el camino

Tras atravesar una zona con bastantes piedras (por eso está ruta no es recomendable para carritos), se accede a un camino con mayor frondosidad, donde el amarillo de los árboles es el color predominante. A partir de ahí habrá espacios para el descanso o el divertimento y en seguida se llega a la zona de chorreras. En otoño cae menos agua, aunque son 80 metros de caída, y hay un tener mucho cuidado a la hora de acercarse, porque las piedras resbalan. Nosotros tuvimos que ayudar a dos señores un se escurrieron y cayeron al agua.

La vuelta se hace por el mismo camino. En total, son aproximadamente, entre ida y vuelta, unas dos horas y media. Podéis tomar un tentempié en los alrededores de la chorrera, donde hay muchos recodos del río, o a la vuelta, en la zona del campo de fútbol. También disfrutar de los bares del pueblo. No hay muchos, pero si el tiempo lo permite puedes adquirir la consumición y tomarlo en la calle, contemplando la belleza del pueblo.

Un ejemplo de arquitectura del pueblo

Una recomendación imprescindible para hacer esta excursión es llevar el depósito del coche lleno. No hay ninguna gasolinera cercana. Al volver podéis para en Tamajón y dar una vuelta por su ciudad encantada, con restos de viviendas y donde las rocas kársticas, de calcáreas y calizas, forman curiosas formas. Ésta justo a la salida del pueblo, hacia Campillo de las Ranas, en un sabinar.

Hay que dejar el coche en una explanada la entrada y luego dar una vuelta jugando a la exploradores. Seguro que a los menores les encantan las cuevas y la posibilidad de trepar. No es raro encontrar allí gente practicando. En total, un día muy completo, aunque la zona se encuentre a una distancia un poco más lejana.

Una de las cuevas de la Ciudad Encantada deTamajón

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