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Ruta hasta la “Ducha de los alemanes”, en el Valle de la Fuenfría

La ruta hasta la “Ducha de los alemanes” en el Valle de la Fuenfría está llena de descubrimientos, tanto para los adultos como para los niños. El recorrido utiliza parte de una antigua calzada romana, discurre entre pinos y hay zonas de prados para jugar y descansar. Todo para llegar a un conjunto de tres pequeñas cascadas de gran belleza. Os contamos cómo hacerla y cuestiones a tener en cuenta.

El Valle de la Fuenfría se ubica en Cercedilla y los fines de semana y festivos cuenta con un aparcamiento regulado que se llena enseguida. En el punto de inicio se ubica él área recreativa de las Berceas, con unas piscinas naturales y un parque de tirolinas, ambos de pago. Por eso hay que llegar muy pronto o bien pasado el mediodía, cuando los madrugadores ya se han ido. En todo caso, la zona de parking si es gratuita. Y desde ella, comienza nuestra ruta, siguiendo la calzada romana, la vía XXIV, muy bien conservada.

Inicio de la conocida como calzada borbónica

Enseguida se llega al puente del Descalzo. Cruzarlo es descubrir la perfección de las obras romanas, pero no dudéis en investigar su parte inferior, descendiendo por los laterales. A mano izquierda en sentido la marcha, encontrareis también una fuente, una lápida y una zona donde se trabaja la madera. Los cortes de los troncos son una verdadera curiosidad. Luego volver al camino.

Seguir de frente, no a derecha, sobrepasando una puerta de ganado abatible y sin perder la calzada. Comienza el ascenso, con el río a mano izquierda. No es muy largo y finaliza en una pradera de los Corralillos, cuya entrada está presidía por un mapa de madera, poco legible, pero muy curioso. Podéis aprovechar para tomar un tentempié, descansar o que los niños jueguen un poco.

Plano de madera que preside la entrada a la pradera de los Corralillos

Desde esta zona, hay que abandonar la calzada romana y coger la que denominan carretera de la República. Es el camino más a la derecha de las tres posibilidades. No se debe abandonar hasta encontrar la señal que indica ya la “ducha de los alemanes”, a mano izquierda. Ese camino está formado por tres pequeños saltos de agua en el curso del arroyo de Navazuela, de gran belleza. No os perdáis ninguno. Todos merecen la pena.

La ruta puede seguir hasta el mirador de los poetas, pero es bastante subida. No obstante, seguir un rato de ascenso hasta cualquier claro en el que podáis contemplan todo el valle, con sus pinares impresionantes y los picos de la Peña del Águila y la Piñota. La vuelta se realiza por el mismo camino. En total, unos tres kilómetros ida y vuelta.

Vistas del valle

Ya de regreso, tras coger el vehículo en la carretera de descenso al pueblo, antes de llegar, paramos en un pequeño restaurante: la posada de Cercedilla. A las 16.30 horas tenían la cocina abierta y no nos pusieron ningún problema en darnos de comer. Tenía una magnífica terraza y todos los detalles muy cuidados. Son un grupo de jóvenes que han retomado el negocio y que incluso han creado una zona de alojamiento, con dos casas rurales para 9 y 12 personas, y una zona de bungalows con área común. Un gran descubrimiento por el trato. Seguro que volvemos. Así que si queréis comer en la zona o incluso dormir os dejamos su téléfono: 629 60 25 22

Para finalizar, os proporcionamos alguna fotografía más de nuestra experiencia. Cualquier duda, no dejéis de escribirnos.

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2 Comments

  • Reply
    Bianca
    mayo 7, 2019 at 9:10 pm

    Se puede ir con carrito de bebe

    • Reply
      Pequeplanning
      mayo 8, 2019 at 6:52 am

      No os lo recomendamos. La calzada está muy desigual y es subida.

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