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Ruta hasta el observatorio “la lancha de las víboras”, en El Valle de Iruela

Madrid está rodeado de parajes preciosos y uno de ellos, en la zona Oeste, es El Valle de Iruelas, reserva natural y Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA). Incluso posee una de las áreas de nidificación de buitre negro de las más importantes de Europa. Precisamente, la ruta hasta el observatorio de la “Lancha de las Víboras” os permitirá ver estas maravillosas aves muy cerca. Recrearos también con las vistas del pantano del Burguillo, impresionante por su tamaño. Todo muy cerquita de la capital.

Al Valle de Iruelas se llega por la carretera M-501, que une Madrid con Ávila. Sólo el camino merece la pena, pues llegar implica cruzar el pantano de Burguillo por la presa y la imagen es impresionante. Para ello, sólo hay que seguir los carteles que indican “Las Cruceras” y “Casa Del Valle de Iruelas”.

Cartees interpretativos en las pasarelas de madera de la ruta accesible

Esto último es un centro de interpretación a la entrada de la reserva desde donde parte una senda adaptada a personas con movilidad reducida. Es menor de un kilómetro, toda ella sobre pasarelas de madera y desde la que se observa todo el pantano. Puede ser un buen complemento para la vuelta de la ruta principal o si preferís, quedaros en este inicio, disfrutar del pantano y pasar el día tranquilo. Los niños se lo pasarán en grande, jugando entre las rocas y en una zona segura de coches.

En un lateral una ermita dedicada a la Virgen del Carmen, no visitable, pero encantadora. El horario desde el 1 de octubre al 31 de diciembre de la casa Del Valle es viernes, sábados y festivos de 10.00 a 14.00 horas y de 16.00 a 18.00 horas, y domingos, sólo en horario de mañana.

Ermita desde la “Casa Del Valle de Iruelas”

Inicio de la ruta

No obstante, para llegar al inicio de la ruta de la “lancha de las víboras” hay que continuar en coche hasta el camping del Valle de la Iruelas. Enfrente de sus instalaciones existe un parking y área recreativa. Allí veréis los pasos canadienses para el inicio de la ruta. Está perfectamente indicada durante todo el camino.

El inicio es duro porque es ascendente hasta la llegada al mirador. Todo el camino discurre entre pinos y helechos y los niños no pararan de trepar a las numerosas rocas. Por eso, nosotros tardamos bastante, como 45 minutos. Cuando se despeja el sendero, ya cerca de la cima, las pistas Del Valle  y el pantano de Burguillo son impresionantes.

Imagen del camino y las vistas al fondo

En nuestra parada a descansar en esta zona, aprovechamos para escuchar la berrea y contemplar los numerosos buitres. Están muy cercanos, pero no olvidéis llevar los prismáticos. Y si seguís, llegaréis al observatorio de la “lacha de las víboras”. En esta zona, estar pendientes de los niños, porque el barranco es pronunciado.

A partir de ese momento, se puede seguir la ruta circular en descenso o volver por el mismo camino. La primera opción supondrá un cambio de paisaje, de camino estrecho a grandes praderas, donde los niños pueden correr. El descenso es agradable y mucho más rápido. Al final del camino, sólo queda reponer fuerzas en él área de descanso “siempre verde”, que tiene barbacoa y mesas y sillas. Esta cuidada y con zona vallada para control de los pequeños. El camping también tiene bar con terraza.

Elijáis quedaros en al inicio del pantano, hacer la ruta accesible o la más larga del mirador, seguro que acertáis y volvéis a esta zona. Ya nos contaréis vuestra experiencia. Y no dejéis de disfrutar de la fauna de la zona, ya sean del ganado de los lugareños o del salvaje de la zona. Nosotros tuvimos suerte y conseguimos saber a los ciervos.

 

 

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