Aire libre

La presa del Villar, paisajes para recrear la vista

La visita a la presa del Villar es una excursión que sirve para recrearse en los paisajes, cargarse de energía de la naturaleza, admirar antiguas obras de ingeniería, jugar con los niños a aventuras entre piedras y disfrutar del pinar existente al lado. Un lugar fresquito que no defraudará y que os dejara instantáneas preciosas para el recuerdo.

Para llegar hay que seguir la carretera M-127 que une el Berrueco con Cervera de Buitrago y Robledillo de la Jara. No tiene pérdida, porque la carretera cruza por encima de la presa y existe  además un pequeño aparcamiento nada más atravesarla. Se trata del embalse en funcionamiento más antiguo de España y desde el mismo es impresionante observar, por un lado, el agua rebosante con la sierra de Guadarrama al fondo y, por otro, la garganta formada por el río Lozoya, que conserva todavía el puente románico del antiguo poblado de El Villar.


Hay que tener cuidado si vais a caminar hacia el centro de la presa para sacar fotos, porque hay muchos coches y motos. Estar atentos sobre todo con los niños. La mejor opción es seguir la escalera de piedra tallada en uno de los laterales y ascender hasta el final comprobando las vistas y alcanzando el pinar de Casasola.

A partir de ese punto, hay varias opciones, teniendo en cuenta siempre la agilidad de los más pequeños  y el riesgo que queráis asumir. Tras avanzar un poco de forma paralela al canal, se puede descender un poco por la pared de piedra e iniciar el camino hacia el agua (hay que tener cuidado porque las piedras pueden estar un poco sueltas y hay zonas con caída) o bien, se puede seguir por el camino llano y al llegar a un reducto de casa abandonadas acercarse a contemplar el río dede la zona alta, sin peligro.

Pararos en esta zona, disfrutar de las vistas y buscar los buitres que sobrevuelan y que tienen sus nidos en la pared de enfrente. Es un espectáculo impresionante comprobar cómo toman las corriente de aire y cómo sobrevuelan toda la garganta sin esfuerzo.

A continuación se empieza el descenso hacia el pinar, donde existe un área recreativa con mesas y bancos para comer y que los niños jueguen sin riesgo. Esta propuesta no es una ruta senderista en sí misma, porque es cortita y es más de admirar los paisajes. Pero si se puede hacer una excursión de andar, también apta para niños, desde el pueblo de Robledillo de la Jara.

La ruta es parte de la senda del Genaro y está perfectamente señalizada desde el inicio del pueblo. Son 5,6 kilómetros de dificultad baja, que discurre por una pista forestal acondicionada, y que concluye en el pinar y el embalse. Es otra opción si queréis andar un poco más. Independientemente de la elección, os aseguramos un paisaje precioso.

 

 

You Might Also Like

No Comments

    Leave a Reply