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Contratos por el buen uso del móvil entre padres e hijos

Los expertos y los padres coincidimos en la necesidad de limitar el uso de los móviles y las tabletas a los niños, pero los menores lo conciben como una forma de control, de escasa confianza en ellos y de seguir tratándoles como bebés. Es importante que ellos conozcan el perjuicio de una utilización de inadecuada de los teléfonos, dándoles también responsabilidad sobre la misma. Por eso, la Fundación ANAR, dedicada a la protección de los menores, ofrece a los padres un contrato para el buen uso de los móviles que deberán firmar ambas partes. Os contamos todos los detalles y os damos la posibilidad de descargároslo.

El contrato tiene 19 puntos. Los primeros tratan sobre el uso material que el menor haga del móvil (horarios, coste económico, control parental, en el centro escolar,…) en relación con las posibles adiciones que crea la utilización prolongada de estos dispositivos y la relegación a un plano secundario de las relaciones sociales por el dispositivo.

Las relaciones sociales de los menores cambia con los móviles

La segunda parte profundiza en la calidad del uso del teléfono, principalmente en el ámbito de las redes sociales Todas parecen muy obvias: no subas fotos íntimas, no lo emplees para hacer daño, si te sientes incómodo o acosado por alguien avísa sin borrar las pruebas,…. Pero es muy raro explicarlas con tanta claridad cómo vienen en el contrato.

Es un acto entre progenitores e hijos que servirá para analizar, por parte de ambos, las implicaciones que tiene un móvil y para fijar límites. Los dos últimos puntos, precisamente, son el requisado del teléfono si se incumplen las normas y el diálogo sobre dudas o desacuerdos.

No hay que partir de la premisa de que el móvil es malo por naturaleza. Hay que entender que los niños pueden usarlo para comunicarse y relacionarse con las amistades de su centro escolar, del barrio etc… y con nosotros mismos. Pero también hay que tener en cuenta que detrás de esos dispositivos está el mundo social, en el que nuestros hijos/as depositan deseos, ilusiones pero también sus miedos, inseguridades y riesgos derivados del mal uso.

El móvil puede ser una forma de aislamiento socialPor eso hay que saber los límites dentro de los que se pueden mover. Además, si el niño tiene dificultades en las relaciones sociales, también tiene una gran probabilidad de exportar sus déficits a las redes sociales y exponerse a importantes peligros. Si en la vida real encuentra obstáculos para hacer amistades, podría refugiarse en el mundo virtual y utilizar las redes sociales o chats para entablar contactos con personas a veces desconocidas y confundir las relaciones del mundo real con las relaciones virtuales.

Hay que estar muy atentos. La función del padre debe adaptarse también a los nuevos tiempos. No es fácil pero herramientas cómo las que nos proporciona ANAR puede ser una guía. Os podéis descargar el contrato en este enlace:

CONTRATO PARA EL BUEN USO DEL MÓVIL

Y si no hayáis solución a los prolemas, no es malo pedir ayuda. La Fundación ANAR del Adulto y la familia tiene un teléfono gratuito y confidencial para cualquier consulta: 600 50 51 52

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